Ahora vas y lo cuentas

Una de momias (o larga vida al rey)

   «Si el embalsamamiento evita la corrupción, aplicado a un cuerpo vivo quizá lo preserve de la muerte», pensó el monarca. Mandó llamar al mejor especialista del reino y se puso en sus manos.

    Tened paciencia: para conocer el desenlace, habrá que esperar.

Eng y Chang

   Nacieron unidos por el esternón y por un costado. Durante años consultaron a muchos doctores, pero nunca se pudo determinar si compartían o no el hígado y ningún cirujano quiso arriesgarse.

   Han llevado una vida normal, dentro de lo posible. Han sido dueños de una plantación, se han casado, han tenido hijos.

   Pasan ya de los sesenta años. Chang ha estado bebiendo demasiado últimamente y ha sufrido algunos problemas de salud. Eng lleva una temporada durmiendo mal.

   Esta noche, Eng se ha desvelado de nuevo. Como siempre, procura estarse quieto para no despertar a su hermano. Ha empezado a recordar. Las imágenes se van sucediendo. La infancia en el lejano Siam. El viaje en barco a los Estados Unidos. Los espectáculos en que los exhibían. La riqueza. Sarah y Adelaide, la doble boda. La ruina y el forzoso regreso al circo.

   De repente, se sobresalta. Algo sucede. Chang se estremece. Se queda rígido. No respira. Está muerto.

Maravilloso

Messi avanza, dribla al defensa expulsado y marca.

La Máquina del Tiempo (XIV)

    En muchos viajes al Pasado he adquirido los conocimientos precisos. Y en unas pocas excursiones al Futuro he sufrido decepciones suficientes.

    Ya decidido, he regresado, atrás y adelante, varias veces. He ido dejando, en las coyunturas del tiempo, cargas de profundidad programadas, coincidentes.

    Están explotando en este momento.

    Queda el presente. Nada más habrá. Y nada más existió.

Ajedrez libre

   El sistema clásico era un rollo total. Molaba más jugar con fuerzas desiguales y distintas combinaciones de piezas; conceder ventajas, repetir movimientos, variar los turnos, cambiar de lado, mezclar los colores; salir y volver al tablero…

   Pero lo de jugar más de dos… joder, eso ya fue demasiado.

Utopía en breve

   Políticos.

Gastrología

   Recorriendo el ancho mundo, uno conoce todo tipo de falsas creencias y supercherías. Sin ir más lejos, en una aldea remota de la Nueva Zelanda profunda hay un restaurante miserable, cuyo cocinero, un maorí de pura raza, sostiene que se puede adivinar el futuro inmediato del comensal estudiando los restos que deja en el plato.

   De un guiso, por cierto, repugnante.

Uf

   Acaba de construir la Máquina del Tiempo. La mira sonriente. Prepara el equipaje y las provisiones. Sube a bordo. Para probar, el pasado parece lo menos arriesgado. Viaja en busca de una época sin políticos. No encuentra ninguna. Qué le vamos a hacer. Habrá que empezar con el futuro.

Genial

   —Gracias, amigo —dijo el genio recién liberado, —te concederé un deseo.

   —¿Sólo uno?

   —La crisis.

   —Vaya. Pues verás… quiero una máquina del tiempo.

   —Eso está hecho. Adiós.

   —Hasta luego.

   Nuevecita. Último modelo. Con instrucciones en nuestro idioma y todo. Cuando tenía otro deseo, volvía al momento del afortunado encuentro.

Doble secreto

   Sí, se lo llevó con él a la tumba. Y los torturadores y los verdugos, con un palmo de narices general: ignorarían para siempre por qué resistió los más crueles tormentos; por qué prefirió la muerte antes que revelarles la composición de aquella pócima que proporcionaba la inmortalidad.

Nieto ingeniero

   —¿Algún día viajaremos en el tiempo?

   —Seguro, abuelo. ¿A qué época viajarías?

   —Al pasado.

   —Si es muy pasado, yo no estaría.

   —Te llevaría conmigo. ¿Tú?

   —Al futuro.

   —Si es muy futuro…

   —Te llevaría conmigo.

*****

   —¿Algún día viajaremos en el tiempo?

   —Esta época fue deprimente, abuelo.

   —Elige tú ahora.

En fin

   Cuando falleció el político, embalsamaron su cuerpo, pero se corrompió igual.

Irresponsables

   Gracias a los neutrinos, conseguimos comunicarnos con el pasado. Establecimos contacto con los autores clásicos. La comunicación solo podía hacerse en una dirección. Elegimos escuchar, que hablaran ellos. Decían lo mismo que en los libros.

   Redirigimos la máquina. Les informamos de la actualidad. Nueva redirección. Vaya bronca nos echaron.

El cuento más breve en lengua castellana

   Cuando despertó, mandó al dinosaurio a tomar por culo.

La moneda nacional

   —Ambrosio, hijo, ¿cómo te va?

   —Mal, padre. Con esto del paro, a veces, a punto de desesperar.

   —Ten paciencia, hijo. En este valle de lágrimas todos hemos de cargar con nuestra cruz.

   —Sí, padre, todos menos los políticos…

   —Bueno, ellos también han de cargar… con su cara.

Obsesión

   Primero consulté unos cuantos manuales y páginas especializadas en la Red: la información me ayudó a comprender, pero no cambió nada. Pedí consejo a varios amigos razonables y no supieron qué decirme. Aguanté todavía un tiempo, pero no me quedó más remedio que acudir a una psicóloga, que tampoco me dio una solución, aunque la intensa relación que mantuvimos significó un breve intermedio de tranquilidad. Después volvieron las dudas y otros síntomas peores. Por fin, el psiquiatra, que lo intentó muy profesionalmente, pero tuvo que devolverme el dinero y declararse incompetente. Y es que el mundo está lleno de tratamientos para los locos que creen que no están locos, pero no hay nada para los que creemos que estamos locos y no lo estamos.

Enajenación

   No voy a discutir ahora las ventajas de compartir vivienda y otras cosas con una representante del sexo bello. Pero cuando empiezas a encontrar ropa interior femenina por todas partes, sientes como si tu casa (tu vida) no fuera ya tuya. Como si te la hubieran embragado y tal.

Eficacia

   Parece mentira que una solución tan sencilla no se le ocurriera al gobierno anterior. Ahora, con el nuevo calendario oficial, se acabó el problema. Empezaremos a contar por 30 o 31 (28 en febrero, claro), iremos hacia atrás, y no habrá familia que no llegue a fin de mes.

Especialista

   Cuando acabó la carrera, hizo un máster carísimo en el Más Allá. Luego, instaló un gabinete psicológico para tratar a fantasmas con la autoestima baja, que no creen en sí mismos.

Toda una vida

   Siempre que busco una ancianita para mi buena acción diaria, me ocurre lo mismo: veo una al otro lado de la calle con pinta de querer venir al mío. Un rollo: me toca esperar a que pase un boy-scout que me ayude a cruzar y luego ya…