Ahora vas y lo cuentas

Categoría: 50 PALABRAS

Un hueco caballo de madera


    Las palabras, con el tiempo, se gastan:

un día, ya no significan nada;

muere la poesía, y es olvidada:

contra Cronos, sus primores no bastan.

     ¿Epítetos? Los siglos los aplastan.

¿Ironía? Al fin se torna bobada.

Toda la inteligencia connotada

perece: nuevos usos la devastan.

     Del Ciego, el hexámetro prolijo

repudia, moderna, nuestra memoria;

patética, de un viejo la figura

     que solicita el cuerpo de su hijo,

(esto es, el personaje, o su historia),

se eleva sobre la muerte, y perdura…

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Strip Parchís

   Jugaban. Ella, transparente, con el verde primavera y el rojo verano; él, seguro, con el amarillo otoño y el azul invierno. Ninguno perdía más que la ropa.

   Ella arriesgaba, juventud, esperanza… El exponía, humor y energía.

   Jugaban, sin saber que jugaban, con ellos, el tiempo y la vida.

 

Una de momias (o larga vida al rey)

   «Si el embalsamamiento evita la corrupción, aplicado a un cuerpo vivo quizá lo preserve de la muerte», pensó el monarca. Mandó llamar al mejor especialista del reino y se puso en sus manos.

    Tened paciencia: para conocer el desenlace, habrá que esperar.

Ajedrez libre

   El sistema clásico era un rollo total. Molaba más jugar con fuerzas desiguales y distintas combinaciones de piezas; conceder ventajas, repetir movimientos, variar los turnos, cambiar de lado, mezclar los colores; salir y volver al tablero…

   Pero lo de jugar más de dos… joder, eso ya fue demasiado.

Uf

   Acaba de construir la Máquina del Tiempo. La mira sonriente. Prepara el equipaje y las provisiones. Sube a bordo. Para probar, el pasado parece lo menos arriesgado. Viaja en busca de una época sin políticos. No encuentra ninguna. Qué le vamos a hacer. Habrá que empezar con el futuro.

Genial

   —Gracias, amigo —dijo el genio recién liberado, —te concederé un deseo.

   —¿Sólo uno?

   —La crisis.

   —Vaya. Pues verás… quiero una máquina del tiempo.

   —Eso está hecho. Adiós.

   —Hasta luego.

   Nuevecita. Último modelo. Con instrucciones en nuestro idioma y todo. Cuando tenía otro deseo, volvía al momento del afortunado encuentro.

Doble secreto

   Sí, se lo llevó con él a la tumba. Y los torturadores y los verdugos, con un palmo de narices general: ignorarían para siempre por qué resistió los más crueles tormentos; por qué prefirió la muerte antes que revelarles la composición de aquella pócima que proporcionaba la inmortalidad.

Nieto ingeniero

   —¿Algún día viajaremos en el tiempo?

   —Seguro, abuelo. ¿A qué época viajarías?

   —Al pasado.

   —Si es muy pasado, yo no estaría.

   —Te llevaría conmigo. ¿Tú?

   —Al futuro.

   —Si es muy futuro…

   —Te llevaría conmigo.

*****

   —¿Algún día viajaremos en el tiempo?

   —Esta época fue deprimente, abuelo.

   —Elige tú ahora.

Irresponsables

   Gracias a los neutrinos, conseguimos comunicarnos con el pasado. Establecimos contacto con los autores clásicos. La comunicación solo podía hacerse en una dirección. Elegimos escuchar, que hablaran ellos. Decían lo mismo que en los libros.

   Redirigimos la máquina. Les informamos de la actualidad. Nueva redirección. Vaya bronca nos echaron.

La moneda nacional

   —Ambrosio, hijo, ¿cómo te va?

   —Mal, padre. Con esto del paro, a veces, a punto de desesperar.

   —Ten paciencia, hijo. En este valle de lágrimas todos hemos de cargar con nuestra cruz.

   —Sí, padre, todos menos los políticos…

   —Bueno, ellos también han de cargar… con su cara.

Enajenación

   No voy a discutir ahora las ventajas de compartir vivienda y otras cosas con una representante del sexo bello. Pero cuando empiezas a encontrar ropa interior femenina por todas partes, sientes como si tu casa (tu vida) no fuera ya tuya. Como si te la hubieran embragado y tal.

Eficacia

   Parece mentira que una solución tan sencilla no se le ocurriera al gobierno anterior. Ahora, con el nuevo calendario oficial, se acabó el problema. Empezaremos a contar por 30 o 31 (28 en febrero, claro), iremos hacia atrás, y no habrá familia que no llegue a fin de mes.

Toda una vida

   Siempre que busco una ancianita para mi buena acción diaria, me ocurre lo mismo: veo una al otro lado de la calle con pinta de querer venir al mío. Un rollo: me toca esperar a que pase un boy-scout que me ayude a cruzar y luego ya…

Indignación animal

   Cuando se cansaba de tocar la flauta, se sentaba, se encaraba con el perro y le exponía sus teorías filosófico-político-existenciales. El chucho lo miraba, atento. «Ojalá pudieras hablar», pensaba él. Como suele ocurrir, un mago concedió su ferviente deseo a nuestro protagonista: habló el cánido y dijo: «Mátame».

Lotería primitiva

   Sueño seis ocho trece catorce veintiséis cuarenta por la mañana voy al quiosco los tacho en el boleto lo sello espero el día del sorteo seis ocho trece catorce veintiséis cuarenta millonario millonario cago en diez olvidé despertarme.

Siameses

   Nacieron unidos por una cadera. Así vivieron hasta los cinco años. La operación fue sencilla, incluso para aquella época. Sus vidas separadas fueron aparentemente felices: se casaron, tuvieron hijos… Ahora, cumplidos los ochenta, han asombrado al mundo: ofrecen todo lo que tienen al cirujano que los una de nuevo.

Normal

   Primero el insomnio. Después dejó de hablar y de comer. Desde luego, había algo muy extraño en aquella depresión que acabó con ella. Los psiquiatras sospecharon que se había llevado algún secreto a la tumba. Los 99 amigos de su cuenta de Facebook, todavía abierta, la echan de menos.

La cara, espejo del alma (patrocinado por Corporación Dermoestética)

   Era completamente odioso y él no lo ignoraba; por eso eligió el tratamiento completo: rinoplastia, otoplastia, blefaroplastia, incluso ritidectomía… Salió de la clínica transformado: simpático, amable, amigo de sus amigos, ciudadano ejemplar… Lo hemos nombrado presidente de la Comunidad de Propietarios.

Patrocinado por no sé qué Dirección General

     Matamos a los colonos, asaltamos las carretas, nos trincamos toda el agua de fuego. De la tajada nos temblaban hasta las plumas. Llegó el Séptimo de Caballería, no pudimos huir. Desde las Grandes Praderas te aconsejo: bebe con moderación, no hagas el indio.

Arte

   Se creía que la exposición de Munch de 1893 en París había durado sólo siete días por falta de público. Pero, según consta en un documento de denuncia ante la policía recientemente descubierto, se cerró por quejas de los vecinos del edificio que alojaba la sala: no podían dormir.