Restricciones

por Antonio

   En mi pueblo hay restricciones de agua y no podemos lavarnos, porque tenemos la justa para beber. También hay restricciones de luz y no podemos leer de noche, que es cuando tenemos un rato, después del trabajo. También escasea la comida y sólo podemos comer dos veces al día. Los del pueblo andamos sucios, ignorantes y hambrientos. Por las restricciones.

   Esta mañana mis hermanos fueron a casa del alcalde, a quejarse. Les abrió la puerta la criada:

   —El señor alcalde no puede recibirlos. En este momento está tomando un baño.

   Volvieron a mediodía. Les abrió la puerta la criada:

   —El señor alcalde no puede recibirlos. En este momento está almorzando.

   Volvieron por la noche:

   —El señor alcalde está viendo las noticias en la televisión. Y además, estas no son horas de molestar.

   Volvieron a casa.

   Después de cenar, mis hermanos me lo explicaron:

   —Es que los del pueblo, como somos tantos, gastamos mucho. Y él gasta poco porque sólo es uno.

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