Genial

por Antonio

   —Gracias, amigo —dijo el genio recién liberado, —te concederé un deseo.

   —¿Sólo uno?

   —La crisis.

   —Vaya. Pues verás… quiero una máquina del tiempo.

   —Eso está hecho. Adiós.

   —Hasta luego.

   Nuevecita. Último modelo. Con instrucciones en nuestro idioma y todo. Cuando tenía otro deseo, volvía al momento del afortunado encuentro.

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