Gastrología

por Antonio

   Recorriendo el ancho mundo, uno conoce todo tipo de falsas creencias y supercherías. Sin ir más lejos, en una aldea remota de la Nueva Zelanda profunda hay un restaurante miserable, cuyo cocinero, un maorí de pura raza, sostiene que se puede adivinar el futuro inmediato del comensal estudiando los restos que deja en el plato.

   De un guiso, por cierto, repugnante.

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