Obsesión

por Antonio

   Primero consulté unos cuantos manuales y páginas especializadas en la Red: la información me ayudó a comprender, pero no cambió nada. Pedí consejo a varios amigos razonables y no supieron qué decirme. Aguanté todavía un tiempo, pero no me quedó más remedio que acudir a una psicóloga, que tampoco me dio una solución, aunque la intensa relación que mantuvimos significó un breve intermedio de tranquilidad. Después volvieron las dudas y otros síntomas peores. Por fin, el psiquiatra, que lo intentó muy profesionalmente, pero tuvo que devolverme el dinero y declararse incompetente. Y es que el mundo está lleno de tratamientos para los locos que creen que no están locos, pero no hay nada para los que creemos que estamos locos y no lo estamos.

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