Proveedores

por Antonio

   Amparado en el anonimato, confesaré un secreto tremendo: mi ayudante se equivocó: se le fue la mano y multiplicó por cien la dosis de estramonio en la mezcla para la infusión. Menos mal que sólo vendemos nuestro producto a la cafetería del Congreso y nadie ha notado nada raro.

Anuncios