Consolándose

por Antonio

   Él aceptó la invitación con tan poco entusiasmo que ella prepara la cena pendiente del teléfono, temiendo una disculpa de última hora. Precavida, recurre a un postre altamente afrodisiaco que ha inventado: «Fruta de la pasión» se llama cuando él viene, y «Todo sea por la autoestima» cuando no.

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