Conjuro rimado

por Antonio

   Beatriz se rió de los consejos de miss Witchinson, la encargada de su instrucción. Probó fortuna en el mundo del cine y fracasó. Acabó dedicándose al oficio más antiguo. La cuchillada indeleble de un proxeneta furioso dividió en dos partes iguales el ángulo izquierdo de su risa desgraciada.

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