Final

por Antonio

   El último hombre del mundo mira con amargura la máquina del tiempo.

   Tantos años, tanto trabajo, y sólo va a disfrutar la mitad de las posibilidades.

   Sin embargo, tal vez pensando un poco…

   Cuando sube a bordo parece más sereno, y es posible que una sonrisa ilumine su rostro.

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