Trayectoria

por Antonio

   Arrancar adoquines es trabajo duro, y ya solo los gilipollas creen que debajo está la playa.

   Que te los den arrancados y lanzarlos está bien, pero tiene sus riesgos.

   Es más inteligente decir a quién, cómo y por qué hay que arrojarlos. Y que te paguen por ello, claro.

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