Retractándose

por Antonio

  Consideraba que la humanidad solo progresaría realmente desde el momento en que los abogados desaparecieran. «Algo falla en el sistema si un hombre no puede defenderse a sí mismo», sentenciaba.
Mas «quizá para eso del Juicio Final sí vendría bien el socorro de un letrado» fueron sus últimas palabras.

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