Amnesia real, nada de tonterías

por Antonio

   El paciente de la 114 sufrió un accidente vascular que no puso en riesgo su vida, pero le afectó al hipocampo, área del cerebro esencial para la formación de nuevos recuerdos. Se le diagnosticó una Amnesia Anterógrada. En un principio, conservaba los recuerdos anteriores al accidente y reconocía a sus parientes. Pero, como era incapaz de almacenar en la memoria a largo plazo las nuevas experiencias, repetía constantemente las mismas preguntas y olvidaba en pocos segundos las respuestas que le daban. Como cabe imaginar, la situación era angustiosa, tanto para él como para los parientes. Y hubo que internarlo. Pobre hombre.

   Han pasado ya siete años y no ha mejorado. Los parientes lo siguen visitando, pero algunas veces ya no los reconoce. Parece que incluso los recuerdos anteriores que conservaba se le han ido borrando. Lógicamente, se le administra un potente tratamiento y pasa la mayor parte del tiempo dormido o adormilado. Este tratamiento no ha perjudicado, por ahora, ni al área de Broca ni a la de Wernicke. Por eso, cuando se espabila, el hombre sigue preguntando «¿dónde estoy?», «¿qué hago aquí?», «¿cuándo salgo?».

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